El teletrabajo y su salario emocional

El teletrabajo y su salario emocional

Si algo le podemos agradecer a esta pandemia que estamos atravesando es que, por fin, el teletrabajo se haya convertido en una realidad, en una opción para los trabajadores. 

El confinamiento que nos tocó vivir la pasada primavera puso a prueba todas las estructuras de las empresas para poder continuar con la actividad laboral desde casa, a la fuerza. Y se hizo. 

¿Tenemos que ponernos al límite para que hagamos cambios importantes? Pues ya sabemos todos la respuesta, ¿verdad?

Por eso, una de las pocas cosas a las que ha ayudado esta pandemia es a facilitar la vida a muchas personas con el teletrabajo. Pero ojo, tampoco es la solución a todos los males. Vamos por partes. 

¿Qué se entiende por teletrabajo?

Es el que se lleva a cabo, al menos, en un periodo de tres meses, y durante un mínimo del 30% de la jornada, o el porcentaje proporcional a la duración del contrato de trabajo. Es decir, dos días de jornada completa a la semana.

¿Qué supone para la empresa teletrabajar?

Para la empresa hay dos forma de ver el teletrabajo:

  • Reducir costes de estructura.

 

Eso si decides pasar toda tu actividad a casa, o reducir equipo presencial y que la mayor carga de trabajo se haga a distancia. Si es así, que sepas que te puedes deducir los costes de agua, luz y teléfono proporcionales. Es un poco complicado de contabilizar, pero podría hacerse. 

  • Invertir para adaptarse.

 

Si tienes equipo, la teoría es que como empresario, estás obligado a poner a disposición de los empleados el material necesario para que desarrollen su trabajo en casa, si así lo solicitan. 

Y digo “en teoría, porque luego cada empresa es un mundo y cada trabajador también. Por ejemplo, en muchos casos el trabajador que solo necesita una conexión a internet y un ordenador, no ha necesitado nada por parte de la empresa porque ya lo tenía él. 

Cada empresa es un mundo, y cada caso es particular. 


La nueva Ley del Trabajo a distancia que se aprobó en la primavera pasada abrió un mundo de posibilidades al trabajador, pero también al empresario. Porque permitir una mejor conciliación de la vida personal y familiar supone un extra que no está contabilizado en el sueldo y que es muy importante, es lo que yo llamo el SALARIO EMOCIONAL.

El SALARIO EMOCIONAL es ése que no se paga pero se percibe. El que hace que cada día de trabajo sea más fácil, más agradable, y eso se ve en los resultados de la empresa. 

 

Una cosa es el salario económico y otro el que te da calidad de vida por las condiciones en las que trabajas en la empresa. 

Y esto aplica también a los que trabajáis solos. Porque si hay una razón universal por la que queremos ser nuestros propios jefes es para tener libertad de horarios, ¿verdad?

En mi equipo existe total libertad para conciliar. 

Por trabajar, nadie falta a la fiesta de fin de curso de sus hijos, a una tutoría o a acompañarlos a una cita médica. Pero os hablo de hijos, pero cualquier otra circunstancia que necesite de nuestra presencia es igual. 

Creo mucho en el DAR Y RECIBIR sin abusar. 

Y supongo que dar de esta forma, hace que se haga recíproco y todo el equipo funcione igual. No he tenido en todos estos años ni un solo caso de alguien de mi equipo que haya abusado de este DAR, al contrario. Creo que de esta forma se crean equipos con una calidad humana enorme. 


El teletrabajo puede parecer que solo ayuda al trabajador, pero a mi forma de ver ayuda a las empresas, al conjunto entero. Porque si ese trabajador es feliz en su puesto, dará el máximo en su trabajo, no querrá irse y eso se nota, se siente, se ve. 

La ley recoge que el teletrabajo: 

  • No puede ser causa de despido. 
  • El trabajador tiene derecho a horario flexible y el desarrollo de la actividad no tiene porque ser el domicilio del trabajador. 
  • Las condiciones de jornada a distancia se dejan a la negociación de ambas partes. 
  • Se debe garantizar la desconexión digital de los empleados. 

 

Las empresas con la pandemia se han visto obligadas a teletrabajar de la noche a la mañana y, en muchos casos, no ha sido tan sencillo adaptarse. 

Antes de la Era Covid, el teletrabajo era, además de muy escaso, voluntario. Y desde el confinamiento de primavera y las medidas actuales, muchos casos de teletrabajo son impuestos y necesita de un acuerdo por ambas partes. 

Adaptar el teletrabajo ha sido carrera contrarreloj.

Cuando tienes un equipo, no siempre es fácil adaptar el teletrabajo y menos en tan poco tiempo, por eso las empresas han tenido que hacer un gran esfuerzo para poder adaptar los puestos de trabajo en la oficina a llevarlos a casa. 

En nuestro despacho, por ejemplo, permitir el acceso desde casa a todas las áreas del servidor, programas, plataformas, etc. ha supuesto una gran inversión. 

El empresario ha tenido estos meses que asumir grandes costes para permitir el teletrabajo de los trabajadores en casa. 

Eso sí, es una inversión que ya está hecha y que, a su vez, permite no solo para esta pandemia, facilitar la conciliación de la vida personal y profesional. 

Porque si de una cosa nos hemos dado cuenta con esto de teletrabajar es de la cantidad de tiempo que ahorramos en desplazamientos, reuniones presenciales que online podemos hacer igual de bien media hora, cuando antes entre ir y venir se iba casi toda la mañana.

Somos mucho más efectivos.

El teletrabajo ha permitido a muchas empresas que hasta ahora no lo hacían, mejorar la calidad de vida de sus empleados. 

Conciliar los horarios de colegios de los niños con los de trabajo, flexibilidad horaria, ahorro de tiempo en desplazamientos, etc. Son muchas las ganancias que nos ha traído la jornada en casa. Aunque no es oro todo lo que reluce del teletrabajo, ¿verdad?

Como todo, el teletrabajo también tiene su lado oscuro. 

Las mujeres, para variar, son las que más se han cargado con las responsabilidades de niños y casa teletrabajando. La brecha de la desigualdad entre hombre y mujeres se ha visto también con el teletrabajo. Queda mucho por hacer. 

Y es que, teletrabajar no significa tener que hacerlo con los niños jugando, pintando o viendo la tele a nuestro lado. Significa, o debería, que trabajar en casa nos permita mayor adaptación de la vida personal y la profesional, pero no mezclarla. 

De hecho, creo que todos lo hemos experimentando en el confinamiento en mayor o menor medida, trabajar con niños alrededor es pura supervivencia, y lo único que ganamos en esta situación es un nivel de estrés más elevado del normal. 

Lo de multitarea ya está muy visto que no funciona. Cada cosa tiene su momento y hay un momento para cada cosa (no recuerdo de quién era la cita, pero viene perfecta).


Nosotros en el despacho ya lo hacíamos desde antes de la pandemia. Además de facilitar el teletrabajo cuando lo necesitemos cada uno, adaptamos hace mucho tiempo los horarios para mejorar la vida de todo el equipo. 

Por ejemplo, antes abríamos a las 9 de la mañana el despacho, porque sí, porque todos los despachos abren a esa hora en mi ciudad y no había otra opción. Hasta que un día decidí que sí que se podía hacer de otra forma, de la nuestra. 

En mi equipo todos tenemos hijos y abrir a las 9 significaba un estrés para llevar a los niños al colegio, por ejemplo. Así que, decidimos que abriríamos a las 10h de la mañana. 

De esta forma, todos llevamos a los niños sin prisa al cole, hacemos recados que tengamos a primera hora o incluso podemos desayunar tranquilos con una amiga cuando queramos. Y el mundo no se ha acabado. Al contrario, el nuestro ha mejorado y los clientes siguen viniendo igual, pero una hora más tarde. 

De nuevo, esto forma parte del salario emocional que os he comentado antes. Todos ganamos. 

En mi equipo existe total libertad para conciliar. 

Nadie, por tener que trabajar, falta a la fiesta de fin de curso de sus hijos, a una tutoría o a acompañarlos a una cita médica. Pero os hablo de hijos, pero cualquier otra circunstancia que necesite de nuestra presencia es igual. 


No es tan complicado mejorar la vida de los que trabajan a nuestro lado, ni la nuestra propia, y poder elegir trabajar desde casa puede ser la fórmula para facilitar, por fin, la conciliación de la vida familiar y profesional en nuestro país. Solo espero que esto que se ha implantado con una pandemia nos deje lo bueno que ha traído, que sumemos algo a nuestra cultura empresarial y humana. Todo trae algo bueno, así lo veo yo. 

¿Coincidimos? Este es un tema que puede traer mucho debate, así que cuéntame, ¿Qué opinas tú sobre el teletrabajo?¿te ha afectado en tu negocio?¿Cómo lo habéis hecho?

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